El estilo de vida saludable engloba muchos aspectos: la alimentación y el ejercicio en la parte física, dormir lo suficiente para regenerarnos bien, gestión de las emociones y no olvidar las dimensiones mental, energética y espiritual.

La meditación es una práctica todoterreno con beneficios a muchos niveles. A veces parece algo místico y alejado de las «personas normales», pero nada más lejos de la realidad.

Para explicarnos todo lo que ofrece la meditación y cómo podemos incluirla en la agenda diaria de forma muy sencilla, hemos entrevistado a Elena Benvenuti, autora del libro ilustrado «3 minutos al día. Mejora tu vida con la meditación».

Estos son sus consejos y reflexiones:

¿Es tan buena la meditación como la pintan?

Absolutamente sí, la meditación es un acto de curación, de autocuidado, necesario y vital.

¿Y por qué siendo tan saludable y curativa aún no está integrada en la mayor parte de la sociedad? ¿Lo estará algún día?

El ser humano tiene una resistencia natural al cambio, aunque sea en positivo. Esta es la razón principal de esta inercia hacia la meditación.

Aunque, en mi opinión, hay cada vez más personas que meditan hoy en día. La razón radica en el hecho que muchas cosas en la sociedad actual no funcionan realmente y la meditación está allí como alternativa, una opción gratuita, que no necesita recursos particulares y requiere poco tiempo y es muy práctica. Resulta como una elección forzada que a medio plazo puede proporcionar beneficios enormes…y de allí el boca-oreja y su divulgación masiva.

¿Cómo sería un mundo donde todos meditásemos a diario?

Sería un mundo con mucho menos estrés donde las personas serían mucho más amables, compasivas y atentas a las necesidades de los otros. Es decir, sería un mundo donde todos quisiéramos vivir. Por eso es importante empezar con 3 minutos al día y cocrear este nuevo mundo desde ya.

Tu libro se titula «3 minutos al día. Mejora tu vida con la meditación». ¿Se pueden conseguir tantos «superpoderes» en tan poco tiempo?

Me encantan los superpoderes y sí, creo que la meditación nos da muchos de ellos.

3 minutos al día representan el compromiso mínimo que debemos invertir en este buen hábito, luego cuando nos sintamos cómodos con la práctica podemos empezar a ampliar el tiempo, tal vez llevándolo a 2 sesiones diarias de 3/5 minutos, y luego aumentar hasta llegar a practicar todos los días una meditación de 30 minutos.

Empecemos por fijarnos un objetivo diario de 3 minutos, meditar debe ser una cita en nuestra agenda. Como primer paso, no nos pongamos una meta demasiado grande, empecemos por sacar unos minutos al día para dejarlo todo e intentar movernos por dentro. Ayudados por el ritmo de nuestra respiración, será fácil permitirnos unos momentos de pausa y reflexión.

Pero recuerda, dos reglas esenciales para empezar con buen pie: ¡una sonrisa en los labios y la reflexión sobre los pensamientos positivos! Empecemos nuestra rutina con este pensamiento «Soy feliz y agradecido. Me siento UNO con la Madre Tierra».

¿Quién es Elena Benvenuti, qué ha aportado la meditación a tu vida y por qué has publicado este libro?

Desde que tengo uso de razón la meditación siempre ha formado parte de mi vida, desde este punto de vista soy una hija del arte, mi madre me enseñó a meditar desde muy pequeña y lo que es más importante, desde muy pequeña he visto a mis padres meditar.

Así que para mí la meditación siempre ha sido algo «normal» y fácilmente aplicable en la vida cotidiana, pero luego, cuando crecí, me di cuenta de que no era así para todo el mundo, es más, me di cuenta de que para mis amigos y compañeros la meditación era algo desconocido, a veces algo extraño que sólo practicaban personas extrañas.

Así que sentí que tenía que hacer algo para despejar las técnicas de meditación a través de las costumbres, incluso para aquellos que no se sentían las personas adecuadas para la meditación.

Para mí es fundamental que la meditación se entienda culturalmente como una técnica no religiosa sino como una práctica de bienestar que, sin necesidad de mediación, puede llegar a todos y ser enseñada a todos. Mi libro pretende precisamente eso, hablar de forma sencilla y práctica de la meditación a quienes no la conocen, a quienes nunca la han practicado y a quienes quizá lo han intentado y no han obtenido los resultados deseados.

Se trata de un libro ilustrado y muy bello con colores, un diario de meditación para rellenar y hasta imágenes de buditas femeninas. ¿Cuál es tu objetivo?

Mi objetivo es acercar al mayor número de personas posible a la meditación, o mejor dicho, mi intención es despertar en la gente el deseo de cuidarse. Me gustaría que se convirtiera en un hábito, marcado en la agenda, un acto cotidiano normal, libre de culpa y estrés. El tiempo de autocuidado es nutritivo y muy importante para nuestro bienestar.

Pero esto es sólo el principio, la meditación puede llevarnos a conocer nuevos aspectos del ser, nos ayuda a entrar en contacto con lo que realmente somos, nos eleva, nos hace reflexionar, nos mejora y luego nos acompaña en el camino espiritual.

¿Qué consejos nos das para meditar en el día a día?

Intenta no tener expectativas, sobre todo al principio, comprométete a practicar la meditación como si fuera un ejercicio físico y no te desanimes si los resultados no parecen llegar al principio.

Aprender a meditar es muy parecido a aprender a tocar un instrumento musical, al principio es un ejercicio de destreza física y de concentración en los movimientos a realizar, con la práctica los movimientos del cuerpo se volverán automáticos y todo el cuerpo se concentrará en la música y sus vibraciones. El trabajo personal de meditación se realiza de la misma manera: compromiso, perseverancia y delicadeza, para desarrollar los oídos internos y poder elevar la conciencia a algo más grande y profundo.

No debemos desanimarnos si al principio la mayor parte del tiempo dedicado a nuestra práctica de meditación lo pasamos divagando en mil pensamientos, sino que debemos llevar nuestra conciencia a esos momentos, por pocos que sean, en los que la mente estuvo en paz, en los que sentimos silencio, paz y una especie de tensión ascendente.

Todos estamos familiarizados con la sensación de que la mente divaga de un pensamiento a otro, por lo que no nos resultará difícil reconocer los momentos de paz, que son los de verdadera meditación y relajación. Pero es importante, para tener una práctica regular, establecer un plan de meditación, preferiblemente diario. Para empezar de la mejor manera posible, te recomiendo que dediques un rato a la meditación… sí, ¡me has oído bien!

Aborda la meditación con sesiones cortas (unos minutos), tómate este tiempo de la forma más sencilla posible. En la oficina, en tu escritorio, en el metro con los auriculares en los oídos y acompañando una música relajante o una breve meditación guiada, en el coche frente al colegio esperando la salida de tu hijo, en la cola de la oficina de correos. Valora tu tiempo, lo que sueles etiquetar como «tiempo perdido» y ofrécele a tu mente unos minutos de paz y conciencia.

Para empezar, recomiendo la técnica ‘MindClearing’, descrita en mi libro 3 Minutos al día, una meditación corta y sencilla que he diseñado para despejar tu mente de todos los pensamientos estresantes.

ELENA BENVENUTI