secar laurel

“Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles”
Proverbio antiguo

El laurel es una de las plantas aromáticas más presentes en mi cocina y siempre la he visto en la despensa de mis abuelas y mi madre. Muchos no entendemos un guiso de legumbres sin ella.

Pero este árbol mediterráneo que puede alcanzar hasta 10 metros de altura esconde muchas otras virtudes medicinales y una larga presencia en la historia y las tradiciones mágico-simbólicas.

El laurel en la antigua Grecia

“Llevo bastón de laurel” es una antigua expresión griega que significar tener valor y no tener miedo a nada y ya evidencia las connotaciones de poder que se le adjudican al laurel.

El origen de este simbolismo lo encontramos en los mitos.

Cuando la ninfa Daphne -consagrada a Artemisa a quien prometió no casarse nunca- huía del intento de seducción del dios Apolo -músico, arquero, atleta y “buen partido” a quien nadie rechazaba-, ella invocó la ayuda de su padre, una divinidad del río, y este, para liberarla, la convirtió en laurel. Desde entonces, los griegos llamarían al árbol Daphne, y Apolo, afligido por la transformación de su amada y por la pérdida, convirtió al laurel en su árbol sagrado.

Por eso presidía la entrada del oráculo de Delfos, forma parte de muchos rituales y se le atribuyó el símbolo de la victoria coronándose con sus hojas a guerreros y poetas.

Clio, la musa griega de la historia también lleva en la frente una corona de laurel.

El laurel en la antigua Roma

Es muy popular la corona de laureles de los emperadores mostrando sus triunfos y la diosa romana Victoria se representaba con una corona de laurel en una mano y una palma en la otra.

En este sentido, la expresión “dormirse en los laureles” significa precisamente abandonarse tras haber conseguido el éxito.

La protección del laurel

Desde tiempos ancestrales, el laurel no solo ha sido símbolo de triunfo sino también de protección y bendición en las casas y palacios.

Se creía que ahuyentaba los rayos y hay quien todavía quema laurel bendito del Día de Ramos cuando truena.

Cuenta el autor Ignacio Abella, experto en árboles y su cultura, que en el País Vasco se ha seguido hasta nuestros días la costumbre de plantar un laurel junto a las casas y cuando sucedían desgracias se decía “esta casa no tiene laurel”.

laurel
Laurel en casa de mi padre

La Iglesia terminó asimilando estos rituales y la rama de laurel es hoy el símbolo del Día de Ramos y con él se bendice la casa para todo el año para que proteja la familia y la hacienda

Además, también destaca su simbolismo funerario y, junto a otras especies de hoja perenne, se relaciona el laurel con la vida eterna y adorna tumbas en muchos lugares.

Otro ritual de suerte y bendición en fin de año es colorar debajo del plato de cada comensal una hoja de laurel, algo de color rojo y algo dorado para representar el éxito que queremos obtener el año entrante.

Distintos usos del laurel

Es muy versátil en distintos campos y de él se utilizan tanto las hojas como los frutos y, sobre todo, el aceite que se extrae por presión de las bayas.

En la obra de “Plantas medicinales”, el Dr. Berdonces explica que el que tiene propiedades antirreumáticas y parasiticidas y también estomacales, sudoríficas, tonificantes, astringentes y diuréticas

En la cocina

hojas de laurel seco para cocinar y remedios caseros

Lo más característico es añadir una o dos hojas de los guisos de legumbres o arroces y cereales para aportarle su sabor y hacerlos más digestivos y prevenir gases y eructos por los principios amargos que contienen. Estas recetas de pucheros suelen pasar de generación en generación.

También se usa para condimentar escabeches y adobos y combina muy bien con el tomillo, eneldo y perejil.

Y qué decir de los aceites aromáticos con hojas de laurel, unos ajos y pimienta negra u otras hierbas. Se maceran varios días y alegran cualquier ensalada o verduras al vapor.

En la despensa merece la pena colocar hojas secas de laurel por las estanterías o dentro de los botes de legumbres para ahuyentar a los bichitos.

En la cosmética

Si el jabón de Castilla o Marsella se caracterizan por ser productos naturales a base de aceite de oliva, el famoso jabón de Alepo o jabón de laurel incluye también aceite de laurel añadiendo sus propiedades nutritivas para pieles delicadas.

Por otro lado, los baños de laurel consisten en añadir unos 2 litros de infusión de laurel al agua de la bañera y ayudan a relajar, tonificar los músculos y favorecer la circulación sanguínea.

En el botiquín

Aquí podemos hablar de las infusiones de hojas de laurel, el aceite de laurel para masajes o el uso del aceite esencial de laurel.

Las infusiones de se preparan hirviendo unas 2 hojas por cada 250 ml de agua y dejando infusionar de 5 a 10 minutos. Se trata de una bebida relajante, digestiva y también ayuda a combatir la astenia y debilidad generalizada.

El aceite de laurel de uso tópico se usa en masajes para aliviar dolores musculares, reumatismos y contusiones. También sirve en casos de piojos por su acción insecticida y antiparásitos. La forma de pepararlo es similar al aceite de caléndula u otras plantas.

Por su parte, en el aceite esencial de laurel tenemos concentradas todas las propiedades y energía de la planta. Podemos usarlo en las aplicaciones anteriores con muy pocas gotas, Por ejemplo, añadiendo una gota al agua de infusión o recetas culinarias, varias al agua del baño o al aceite de masaje.

En el hogar

Más allá de la cocina y el baño, podemos usarlo en los armarios de los dormitorios, al igual de la lavanda, para proteger la ropa de la polilla. Se ponen varias hojas en bolsitas de tela o gasa.

Y para purificar el aire y dar buen olor se pueden quemar hojas de laurel y sahumar la estancia.

Cómo secar hojas de laurel

Secar las hojas es muy sencillo, para poder hacerlo en casa cada año porque las hojas de más tiempo pierden sabor y propiedades.

Como todas las hierbas aromáticas, debemos secar las hojas de laurel limpias en cuanto se recogen para aprovechar al máximo sus beneficios.

Y para conseguir el mejor resultado, las podemos colgar en un lugar seco y oscuro como un ático, habitación poco concurrida o un armario ventilado. Lo importante es que las sequemos a la SOMBRA, sin que le de sol directo.

Dependiendo de la temperatura de cada zona, el tiempo de secado necesario es de 5 días a unas semanas.

En la foto de arriba podéis ver que, a diferencia de otras plantas, no juntamos varios tallos porque estas ramas son gruesas y colgamos cada rama. Yo lo hago en el colgador de ropa interior en el lavadero.

Cuando las hojas están secas, las separamos del tallo y las guardamos en tarros de cristal para todos los usos que hemos comentado.

Como conclusión a todo lo expuesto: que en nuestras casas y cocinas no falte laurel y en nuestro vida laureles…